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Poemas


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Los lazos

Los lazos

Ella tiene dos lazos siderales de oriente

y se encuentra en el filo de una próxima losa,

te ilusiona lo nuevo el conjunto del milagro

sí son flores los lazos y raíces y hasta alas.

¡Son como los brillantes! Se forman en mis manos

en las salas oscuras donde sí se despiertan,

son sonrisas divinas de los bosques profundos

recobrados del viento en una noche sencilla.

 

Y hasta los increíbles pétalos a millares

frío y luz mi princesa sensata en cabecera,

opaco los cristales y los zancos más blancos

que han pisado jamás ese suelo hoy algo gris.

Sí acolchado en tus pasos endebles y livianos

sin velocidad rectos a la calma de estrella,

y qué corto y plegado el cabello con tocado

que deja libre algunos para volar al viento.

 

O para componer la estampa remediadora

del pasado imperfecto al serenar el tesoro,

de un instante flotante del futuro que llega

acompasado al lazo y péndulo de frambuesa.

Su inefable equilibrio es más pausado a los toques

de los recuerdos y como una vertical pura,

está girada y mira a la calzada de luna

la gravilla que ayuda a esa morfología.

 

Con trompetas sus brazos se llenan de luceros

como el más refinado firmamento estrellado,

ella tiene dos lazos uno de color rojo

atado a la cintura y otro verde a su espalda.

José Pómez

http://pomez.netLos lazos


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Prosperidad decantada.

Prosperidad decantada.

 

Con tantos polvos y limos

voladores y posados

en los bronces repintados

crecen y quedan los mimos

doce meses que vivimos

de una fábrica de escobas

ligeras en pueblo amable

es francamente rentable

sean de pino o caoba

ya se venden por arrobas.

 

José Pómez

http://pomez.netProsperidad decantada


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Gentileza

Gentileza

Condicionantes puros totalmente cerrados

campanilla acertada y gentileza de plata,

condicionado el éxito de la noche esclava

desde el presente y dueño como relacionado.

Condicionante aclara desunión perdedora

en la costumbre espera lo más innecesario,

condicionado y lento bueno e incomparable

con todo transformado se olivan los sentidos.

Condicionantes en las perfectas almazaras

de la humildad sublime aprobada en la miseria,

condicionada esquiva librada de ambiciones

ninguna delicada brisa sobra en la vela.

José Pómez

http://pomez.netGentileza


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Sólo ella es el lugar suficientemente grande

Sólo ella es el lugar suficientemente grande

que no quiere huir ni siquiera del bordado en piedra

del sol extraño incluso y permanecía ausente

su orgullo viviente de una mañana dorada

con manos estrechas resuelve en participar.

Y al desconocimiento de todas las afueras

apagadas del viento permanecen activas

las ensayadas bromas no abandonan el suelo

en la tarde lanzada por ahora se quedan

muy quietas en algunas serias obligaciones.

Tildadas y nacidas al ritmo de los días

el pulso de la raíz ya vuela y va volando

como un billete al viento todavía perdido

y sin que ella lo encuentre entre tantas primerizas

que al instante centrado perfuman el destino.

Dejando ver sus ojos concentrados de luna

atravesando espacio que nos une y oculta

como se siente en vida las paredes marcadas

y al completo aparecen todas las direcciones

preguntando el encierro destemplado del tiempo.

En el justo penacho de las explicaciones

que no molestan a la lluvia cuasi desnuda

contemplando acuarela revestida de ti

en el paseo breve de la espiral de aurora

delante de las flores donde ella está rezando.

José PómezSólo ella es el lugar suficientemente

http://pomez.net


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A ti que no me escuchas todavía

A ti que no me escuchas todavía

el afecto y sus síntomas quizá

tanto nadie con todo es tiranía

destella en tu dulzura el portentoso

talento encadenado que perdona

los hallazgos centrados en la zona

flaca celestial de cadena blanda

con el encanto forjas travesuras

frías de espanto y causa embelesada

cautiva las delicias forajidas

y todavía quedan briznas bajas

ya acorazadas en alta blancura

que me hablan de las nieblas que enajenan

ardientes corazones y bellísimos

ojos enamorados desde tu alma

hechizada en la rueda de la vida.

José PómezA ti que no me escuchas todavía

http://pomez.net