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Poemas


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En la mínima acusa y a dos manos

En la mínima acusa y a dos manos

voluntarias no alcanzan el destello,

quizá ese amor de palmas olvidado

en la última ventana del espacio,

se destapa o contempla en curvatura

y anuncia la limpieza de las almas.

El comienzo de un beso en el trabajo

exactamente anuncia a la primera,

recorren los dos galgos y a la par

cordilleras terribles anunciadas,

cuando se ama a diario y ya sin reservas

eternidades surcan los jardines.

José Pómez

http://pomez.net

En la mínima acusa y a dos manos

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En la época desnuda

En la época desnuda

situaciones opacas

la síntesis del hielo

la proclama de piedra

libre por esmerada

transparente y sincera

y al bote de amarillas

semillas de melón

amarillo y pepino

de figura apartada.

 

Comprime con sus manos

su rostro entreverado

de un otorgado lazo

rotulado a la lumbre

y al turno sostenido

con selecta que exclama

la perfección medida

e intenta allanar tierra

en las profundidades

de estudio y referencias.

 

Corregido enmendado

con la ensordecedora

relanzando el nivel

visible en el modelo

queda comprometiendo

vertiente en el bidón

escogido entre cantos

que cimenta la influencia

huyendo de mentira

y de sus consecuencias.

 

 

José Pómez

http://pomez.net

En la época desnuda


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Peculiar abandono.

Peculiar abandono.

Ocio de poda y siembra
vacía los roperos
queda espacio a la espera
de todas tus estrellas.

La nueva incubadora
summum del lápiz graso
pronto se configura
con charla plaga y verso.

Así allí ya tenemos
algo más impreciso
por lo que preguntar
y sonriendo en Andorra.

José Pómez
http://pomez.net

1533338332642-542443480


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Con rectitud perfecta obedecieron

Con rectitud perfecta obedecieron

el hecho simple afecta a los sentidos

en el vértice gris de la esperanza

me ilumina el camino del lenguaje.

De los vientos sentados que agregaron

el insignificante borrador

pasajero de un himno centenario

de una impoluta mesa de ribera.

 

De la tabla estallada los corrientes

méritos empleados del efecto

incomprendido aflora ahora débil

con el paso del tiempo portentosa.

La voz jamás callada de los coros

que nunca grita la proclamará

de esta situación nueva la compuesta

palabra el noray más bello del mundo.

José Pómez

http://pomez.net

 

Con rectitud perfecta obedecieron