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SERVÍAS A LOS MISMOS SERVIDORES

SERVÍAS A LOS MISMOS SERVIDORES

Servías a los mismos servidores,
cantabas con los mismos sobre el puente,
y atabas la cinta al árbol oyente,
de incandescentes voces trimotores,
¡Y en otro instante quedo tan rendido!
El pensamiento no pudo colarse,
la rutina pensó vencer, cansarse…
con un alegre gris descolorido.

Es la esperanza ola mi único atuendo,
sin poder escapaba a mi medida,
desde llegada, desde la partida,
me buscas sin saberlo, ibas viviendo,
sin encontrar camino está José,
sin ver la puerta, sigo a mis destiempos,
si lo intento, me surgen contratiempos,
sin quizá; que allí nunca llegaré.

A ti me guía el verso dardo impreso,
El me convoca, y yo cedo mis brazos,
cargados de emociones con tus lazos,
me llegaron los besos; ¡Ay! los besos,
Luz de mi sombra, amante de mi vida,
te sobra el sufrir, vértigo, y las prisas,
puedes sentirte viva amo tus risas,
tu sonrisa está a mi alma bien prendida.

Puedes convulsionarte sin reproche,
esos momentos que nunca tuvimos,
hechos plástico, sueñan con la noche,
más anaranjada, y con tus racimos,
soy naranjo, duende y tu colibrí,
torbellino, frescura sin descaro,
a veces soy sur, y último mamparo,
y sabes que está escrito para ti.

De repente quedaste aquí a mi lado,
y apenas supe de esta mi locura;
amándote llegué a tu letra pura,
fue sin necesitar ningún tratado,
eres tierra, complejo recipiente,
tenaza; cuando quieres ser perversa,
eres amorosa, y mi débil fuerza,
tu eres mi cielo, mi ser permanente.

Lo notaste en la paz desorbitada
que traen las tormentas dentro arco iris
cuando los huracanes y las ráfagas;
¡Doy gracias por no prohibirte amarme!

José Pómez
http://www.pomez.net

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