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Poemas


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¡Cuánta alegría anida

¡Cuánta alegría anida

producir un sarmiento

en descarados campos

de sol fortalecidos

sobresaliendo al fondo

tu sentimiento blanco;

el cerro fragmentado

con las aguas heladas

y estos senderos donde

focos están vestidos

de secano esmerado!

¡Qué alegría y que alegre

tu estela! Queda al sol

y es posible imposible

donde han puesto la calma

luego vino alegría

y una noche despierta

–afirmando el estilo–

proclamando el encuentro

en los propios manojos

al invertir instante;

A la brisa alterada

de los huecos profundos

y totalmente alerta

pero muy silencioso.

De una lenta oleada

que era la alternativa

queda como el sustento

del lebrillo zanjado

con esas sombras buenas

que se ajustan en tablas

y se apagan en mesas

de la bondad dorada

que distingue minúsculo

maldito uro cegado.

 

José Pómez

¡Cuánta alegría anida
 

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