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Poemas


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¡Viva el escarabajo!

¡Viva el escarabajo!

Se encuentra con el cielo

desde la madurez

con verdad envidiable

y reposicionado

acostumbra el estambre

a las claras del día

comparar el paisaje

con cualquier otra cosa

fantástica en la tierra

la alegría del alma.

 

Tan costoso y creíble

localiza y describe

que en las flores tenemos

una escasez eléctrica

donde no se conoce

la floración azul

y como él te lo pide

te aconsejo que vengas:

Al inocente. Porque

para vivir amando

hay algunos lugares.

 

 

José Pómez

http://pomez.net¡Viva el escarabajo!


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Sí, mi España es Cataluña

Sí, mi España es Cataluña

esta verdad no se empaña

sí Cataluña es España.

Nadie al desencuentro empuña

chirrido en pizarra de uña,

trombón y coro sutil

que él para ti es el candil.

¡Déjate de tonterías!

Y quizá así idearías

un musical infantil.

Mucho más satisfactorio,

mucho más satisfactorio.

 

José Pómez

http://pomez.netSí, mi España es Cataluña


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Un fuerte entendimiento os reúne los peldaños

Un fuerte entendimiento os reúne los peldaños

de una entrada tardía con tranquillos mostaza,

la alborada es el canto en el que viven tus versos,

y un relato que acude al sorbo de libaciones,

un presupuesto presto de todas las tendencias,

la alborada es un claro sin vía en el secano,

un cilindro que mece en el lago intransitable.

Una cuna que eleva al instante bellos días,

una gracia alentada donde esperan los tiempos,

la alborada es un pacto justo antes de la guerra:

los equilibrios pares que amanecen por libre,

un gozne de esperanza que revive en la luz,

y un sentimiento surca tu alma en el ruido agudo,

la alborada es promesa exacta segura y pura.

José Pómez

Un fuerte entendimiento os reúne los peldaños


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Este es de los momentos facilones

Este es de los momentos facilones

el más fácil de todos los momentos.

 

Puedes entender lo relacionado

todo pero tú no estás cree en medio.

 

Ni de todo ni en nada en el poema

te lo demuestro la noche serena.

 

La noche de la atmósfera clarísima

y la quietud fluyente de los tránsitos.

 

Un barrido de luz no identifica

la marca ni el modelo de esos autos.

 

Y aquí está claro tu cabeza apoya

sobre su hombro parezco yo y no soy.

 

Sólo se mueve la sombra que cambia

y sigues insistiendo saltas fuera.

 

Vas descalza y caminas sobre la hierva

das tres pasos y te sientas con gracia.

 

En el capó aquí ya te identificas

que no eres tú la que está deshojando.

 

La margarita inmóvil cuando arrancas

uno a uno sus pétalos que sí.

 

Tienen movimiento como llevados

por viento inexistente en los apodos.

 

Porque todos los vientos se enredaron

entre ese tu cabello y los manojos.

 

De flecos de tu falda que se mueven

al compás de tus risas explosivas.

 

Vamos al interior la plenitud

de la piña y de la rosa encontrada.

 

Y del lápiz sonoro que divide

el diafragma anclado sobre la ventana.

 

Pero hay y existe el movimiento

va desde el temblor nervioso de llama.

 

Al parpadeo oblicuo del reflejo

y de los ríos rápidos al sur.

 

Ah aletean unas hojas verdes

tocan al cristal los viejos amigos.

 

Lo central en penumbra la belleza

se proyecta en difusa cajonera.

 

De dos ruecas perfectas que se mueven

también lo hacen sus sombras encaladas.

 

Y el giro repetido de la espuma

la mano intermitente que lo escribe.

 

Y el vaivén intacto del porcentaje

lo demás es la mesa repulida.

 

Las lentes de sol y la bandolera

mas el móvil inmóvil de las perlas.

 

El resto es la bajada discontinua

la ciudad de lo nuevo reparado.

 

Donde se ven los aires deseados

haciendo curva y cortando espirales.

 

Oh lo vetusto desde la elegancia

flameante de un zigzag hasta la luna.

 

Cocodrila apostada en los remaches

pendular transparente y circular.

 

Entre la ojiva roja encadenada

y un apoyo adornado de tacón.

 

Paso de largo las ondulaciones

del banco y la torpeza de las ramas.

 

Y reparo en helechos vigorosos

consentidos golpean las dos ruedas.

 

Y por si no te queda todavía

claro ni guillerminamente escrito.

 

Diré que el chocolate derretido

se vierte sin descanso sobre el molde.

 

Al final hay un tope en una fuente

posiblemente Otoño y ni los árboles.

 

Ni las ramas ni las hojas se mueven

solo el agua el agua y los pajarillos.

 

Congregados sin orden simplemente

que surcan el lugar por su frescor.

 

Se posan con sus alas pequeñitas

en las alas abiertas de ángel bueno.

 

José Pómez

http://pomez.net

Este es de los momentos facilones


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Son diecisiete rémoras

 

Son diecisiete las rémoras

se aprecia un peso doblado

son diecisiete las rémoras

en un cerco despoblado

donde el tránsito se inicia

prende su pliego y dormita

con invisible caricia

de espirales que lo habita.

 

Cada día más cercada

la plaza de la cereza

sin escala ajardinada

no afianza con la destreza

donde quedan maravillas

estaremos encantados

de dejar las alfombrillas

de los cielos ideados.

 

Simple y desnuda batuta

al comienzo de enseñanza

nunca una duda absoluta

contactó con la esperanza

ni supo de sus totales

que algo de empeño desnombra

los conjuntos abisales

repentinos que los nombra.

 

Bien medido como el metro

de encantos ninguneados

y sobre unos tres mil metros

quedaron todos sembrados

y el bronce más aparente

con la firmeza precisa

de asfalto algo transparente

supo ver fuga en la frisa.

 

Porque persiste en la junta

la charla necesitada

se curva en toda pregunta

quedando en nada y cercada

de esta manera lo espigo

ya acompasadas al viento

que estoy viviendo contigo

mi inestimable sarmiento.

 

Con encuentro que retrasa

y trabajando en tu zona

decido volver a casa

para abrazarte en persona

desde la ciudad del mundo

más ocurrente de todas

del disparate rotundo

y donde nacen las modas.

 

La hermosura del tamiz

la vaporosa e ingenua

que se presta tan feliz

vuelve a ser la más ingenua

cuando comienza termina

y contenta al desperfecto

mi torpeza ni imagina

ni toca ni siente afecto.

 

Es el fin del infortunio

superado es evidente

al cerco escrito de Junio

caminando alegremente

y si no los hay invéntalos

hoy después de algunos años

que en los senderos de pétalos

están intactos los sueños.

 

José Pómez

http://pomez.netSon diecisiete rémoras


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Parte de la lealtad y el mismísimo vientre

Parte de la lealtad y el mismísimo vientre

el tesón y la fuerza reforzada en las torres

qué recuerdo pesado no inclina la balanza

qué pasaje combado suspira por tus pasos

prolongándose acacia y risueño desde siempre.

 

A más tardar ni aspecto ni orilla de los nombres

sino el lápiz friolero anticipando al invierno

–donde la balda forma la corriente del lirio–

el aire de las tardes que siempre afloja el agua

y así lo miento vivo y tan habituado al clima.

 

Gastaba los luceros flacos entremezclados

el pobre y aún más pobre de los jamás pobre

aventurado en pausa desde una vocal de hielo

otra vez al delfín de la forma certera

yo balanceo en tus ojos captura del tiempo.

 

José Pómez

http://pomez.net

Parte de la lealtad y el mismísimo vientre