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Poemas


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Llega al principio nuestro

Llega al principio nuestro

que todo lo describe

ayudando horizonte

y vuelve poco a poco,

sopa añeja de rosa

sopa alegre de cielo

sopa roja que vuela

al calor disfrutado.

También desaparece

el preocupado alivio

de consentirnos juntos

y vuelve poco a poco,

si estamos alejados

por lo que no sentimos

en el trayecto mundo

color cuerpo y nube.

¡Qué increíble acierto!

Del arreglo afirmado

lo tenemos aquí

y nos parece alegre,

sentir el florecer

de las flores y el vuelo

de las aves turistas

junto a las mariposas.

Libres sobre la vida

relajadas y cómodas

sobre la fuente al sol

que aceptadas disfrutan.

Y lentamente emerge

maravilloso instante

que en el fondo empieza

reforzando energía.

Es un nuevo minuto

y todo saldrá bien

nos dará algunas nuevas

hermosas emociones,

en este otro segundo

que ya está aquí empezando

a encontrase con hallado

pensamiento esperado.

LLega al principio nuestro

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No me mueve, mi Dios, para quererte

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


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Un hombre pregunta:

Un hombre pregunta:
¿Dónde está Dios? se ve, o no se ve.
Si te tienen que decir dónde está Dios, Dios se marcha.
De nada vale que te diga que vive en tu garganta.
Que Dios está en las flores y en los granos,

en los pájaros y en las llagas,
En lo feo, en lo triste, en el aire, en el agua;
Dios está en el mar y a veces en el templo,
Dios está en el dolor que queda y en el viejo que pasa,
en la madre que pare y en la garrapata,
en la mujer pública y en la torre de la mezquita blanca.

Dios está en la mina y en la plaza,
es verdad que está en todas partes,

pero hay que verle, sin preguntar que dónde está,

como si fuera mineral o planta.
Quédate en silencio, mírate la cara,
el misterio de que veas y sientas,
¿No basta?
Pasa un niño cantando, tú le amas, ahí está Dios.
Le tienes en la lengua cuando cantas,
en la voz cuando blasfemas,
y cuando preguntas que donde está,
esa curiosidad es Dios,

que camina por tu sangre amarga,

en los ojos le tienes cuando ríes,

en las venas cuando amas,
ahí está Dios en ti, pero tienes que verle tú,
de nada vale quién te lo señale,
quién te diga que está en la ermita, de nada,

has de sentirlo tú, trepando, arañando,

limpiando las paredes de tu casa.
De nada vale que te diga que está en las manos

de todo el que trabaja, que se va de las manos

del guerrero, aunque éste comulgue y practique

cualquier religión, dogma o rama.

Huye de las manos del que reza y no ama,
del que va a misa y no enciende a los pobres

velas de esperanza; suele estar en el suburbio

a altas horas de la madrugada,

en el hospital y en la casa enrejada.
Dios está en eso tan sin nombre que te sucede

cuando algo te encanta; pero de nada vale

que te diga que Dios está en cada ser que pasa.
Si te angustia ese hombre que se compra alpargatas,
si te inquieta la vida del que sube y no baja,
si te olvidas de ti y de aquellos, y te empeñas en nada,
si porque una angustia se te enquista en la entraña,
si amaneces un día silbando a la mañana

y si sonríes a todos, y a todos das las gracias,
Dios está en ti, debajo mismo de tu corbata.Un hombre pregunta


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Lo normal se presenta agazapado

Lo normal se presenta agazapado

por necesario por ausente el texto

del equilibrio que plantea el trato

rechazado con la fragancia escrita.

Cuando lucía la yema esperada

de la benevolencia unificada,

y barría las hojas de los labios

del menester sembrado y combocado.

El serrucho del método lo inunda

y como un documento es resguardado,

flexible en el subtítulo coherente

de la propuesta que no acaba nunca.
Lo zamarrea el canto florecido

de la mujer helada por las sombras

de las fuentes en llamas menuditas

en las dulces heridas de mar y ola.
Puedo asegurar que todo eucalipto,

perdón, perdón, perdón, ¡los eucaliptos

no! los laureles, –todos los laureles–

son árboles y es cierto, lo aseguro.

José Pómez

http://pomez.net

Lo normal se presenta agazapado


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Urge sentimientos

Urge sentimientos

en las herramientas

toca la emoción

similar al oro

en tu yo madrugo

y con tu esperanza

fijo las bisagras

e ilumino el techo

en cuanto te leo.

Y si articulamos

en nuestras preguntas

un cambio en la vida

toca muy temprano

aferrar costura

y encausar el viento

brevísimo y seco

que gracias a ti

te pienso y te creo.

La negra y la blanca

en el paraíso

convive a su lado

la sola palabra

del diminutivo

porque lo alumbraron

y al fin en el río

lleva una paloma

posada en su cola.

José PómezUrge sentimientos

http://pomez.net


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Pliega y repliega ese cascabelillo.

Pliega y repliega ese cascabelillo.

Halla la diferencia que define

toda utilización que no responde

entre caseta aguda suficiente

y regularidad de rombo verde.

Si es bueno, te imagino anteriormente

al término pegada en su conjunto

supongo obra informada entre las sombras

de las luces del alma y su frecuencia.

La lluvia es lo primero en la montaña,

luego vienen los ríos y raíces,

y bosques anegados de manteles

que buscan plataforma que hay en ti.

Trato de conseguirte un urogallo,

ya que sólo unos pocos te hacen esto

no parece ser un problema serio,

supongo que voy a esperar un tiempo.

Un remiendo de invierno en primavera

a buen ritmo concluye con cariño

y al intento imposible involucrado

entre el tiempo y la rosa intercambiable.

José Pómez

http://pomez.netPliega y repliega ese cascabelillo